Pronto será así: las
medicinas alternativas ; serán tan respetables y usuales como la
convencional, se enseñarán en las universidades y estarán
cubiertas por la Seguridad Social. Consideradas "malditas" en épocas
aún recientes, constituyen la inyección de eficacia, inocuidad
y acción preventiva que necesita la sanidad occidental.
Hace cinco años, confesarse asiduo de una herboristería
o visitar a un quiropráctico era casi un sinónimo de excentricidad.
Antes del final de esta década, dudar de las virtudes de éstas
y las restantes terapias alternativas, será signo de ignorancia.
Hasta hace sólo un siglo y aún ahora en la mayor
parte del mundo la medicina era observación, vibración, experiencia,
remedios caseros. En definitiva, contacto humano para restablecer la armonía
vital. De golpe irrumpió la técnica, la intervención,
los medicamentos sintéticos, los diagnósticos preestablecidos:
había llegado la medicina occidental, que duplicó la duración
de la vida humana y erradicó lacras endémicas. Sin embargo,
a pesar de sus logros, hoy se muestra incapaz de aliviar innumerables trastornos
y se ha convertido en un monstruo deshumanizado e ingobernable que genera
al menos tantas dolencias como las que soluciona, lucha contra los efectos,
pero no conoce las causas y está dominada por el afán de
lucro y la competencia comercial.
Tal vez por todo ello, ya no son solo los visionarios y utópicos
quienes claman por un entendimiento alternativo de la medicina: los propios
gestores del sistema reconocen sus ventajas crecientes en un vuelco que
podría calificarse de histórico y que está mucho más
cerca de lo que parece.
De forma rápida y silenciosa, y a través de un
previo reconocimiento social, las "otras medicinas" comienzan a entrar
en el resbaladizo terreno de la legalidad. Como siempre, es en los países
ricos del hemisferio norte donde se ha iniciado este fenómeno, que
tardará todavía unos años en llegar al resto del planeta.
ABARATAR COSTOS y MEJORAR RENDIMIENTOS
La medicina oficial en Europa y Norteamérica ha reducido su
animosidad contra las otrora medicinas malditas y prohibidas, y expertos
y autoridades comienzan a valorar seriamente el papel que tanto recientes
como milenarias terapias podrían jugar a la hora de sacar a la Seguridad
Social de su crisis terminal.
iQuién nos lo iba a decir hace unos años la medicina
natural dentro de la Seguridad Social para abaratar sus costos y mejorar
sus rendimientos?
En la actualidad, una de cada tres personas en tratamiento médico
del Reino Unido recurre a las medicinas alternativas. Las aseguradoras
sanitarias privadas comienzan a costear las recetas "blandas" de sus clientes,
si éstas son prescritas por los médicos de cabecera del Servicio
Nacional de Salud o Seguridad Social (NHS). Entre los especialistas, dos
tercios de ellos ya ha recomendado alguna vez, o piensa hacerlo en el futuro,
tratamientos en las cuatro especialidades "blandas" más afianzadas:
osteopatía, quiropractia, acupuntura y homeopatía.
"Cualquiera sabe que con que solo se ahorrase un diez por ciento
en medicamentos, supondría un gran alivio para las maltrechas arcas
públicas. Hay que inculcar a la gente que el enfermo es el responsable
de su salud, por lo que debe de poder decidir y elegir".
En cuanto a incorporar estas enseñanzas a la universidad,
ya lo ha hecho con la acupuntura, que reconocida oficialmente por la OMS,
es la más aceptada de las medicinas complementarias.
CREACION DE LA OFICINA DE MEDICINA ALTERNATIVA - F.D.A.
Otra señal de este acercamiento entre las dos orillas de
la medicina es la creación, en Estados Unidos, de una sintomática
Oficina de Medicina Alternativa, inscrita en el Instituto Nacional de la
Salud, que se ha estrenado con un estudio sobre la quiropractia.
150 personas aquejadas de jaqueca crónica recibieron,
o bien una dosis diaria de calmantes, o dos sesiones semanales de quiropractia
espinal. A las seis semanas, ambos tratamientos conseguían una efectividad
similar; sin embargo, un mes más tarde, el quiropráctico
mantuvo su marca, mientras el efecto de los calmantes se disipaba hasta
el punto de que los pacientes retornaban al mismo nivel de molestias que
al comienzo del experimento. Aunque hoy nos pueda parecer mentira, en pocos
años los herbolarios se fusionarán con las farmacias, y la
medicina llegará a ser un compendio de técnicas modernas
y conocimientos milenarios, de la rama ortodoxa y oficial con las alternativas
o complementarias más consolidadas.
EUROPA YA SE ESTA CURANDO CON HIERBAS
Encabezando sus páginas económicas, el prestigioso
International Herald Tribune titulaba:
"Europa ya se cura con hierbas", un informe en el que se decía
que "las medicinas alternativas están logrando un fuerte reconocimiento
en Europa del norte. Desde la irrupción de la penicilina y otros
antibióticos hace medio siglo, nunca habían soplado vientos
tan favorables para la herboristería en general. Por toda Europa,
las empresas manufacturadoras registran una demanda creciente". Por ejemplo,
en el Reino Unido, la adquisición de medicinas alternativas se ha
doblado en cinco años.
Hay varias teorías para explicar este renacimiento en
Occidente. Desastres como el de la talidomina o el aspartame, producidos
por las medicinas modernas, han provocado una vuelta hacia lo natural.
Otra razón puede ser que estos tratamientos resultan relativamente
baratos comparados con los costos crecientes de la medicina oficial. Para
Andrew Lockie, médico y autor de dos libros sobre homeopatía,
el interés viene impuesto por el Zeitgeist o "espíritu de
los tiempos".
En todo caso, a pesar de su rápido crecimiento, el mercado
aún es pequeño y sus productos resultan difíciles
de definir, pues una misma mercancía puede considerarse producto
farmaceútico en Alemania, suplemento alimenticio en Inglaterra o
remedio natural en Escandinavia.
La cuestión más espinosa de todo este asunto la
protagonizan los registros oficiales. Al contrario de lo que ocurre con
los laboratorios farmacéuticos, que invierten fundamentalmente en
investigación y desarrollo de nuevos productos, los fabricantes
europeos de medicinas alternativas gastan grandes sumas en investigaciones
médicas para probar que los antiguos remedios funcionan.
TAN SENCILLO COMO MOVER UN DEDO...
Las medicinas alternativas ya superan el centenar. Entre ellas
se codean técnicas milenarias con inventos de la pasada década.
En lo referente a los últimos inventos, quizá el más
novedoso sea el EMDR (Eye Movement Oesensitisation and Reprocessing, o
"reprocesamiento e insensibilización del movimiento ocular"), un
procedimiento tan sencillo como mover un dedo frente a los ojos del paciente,
pero que resulta muy eficaz en la superación de las secuelas de
experiencias traumáticas.
Una de las claves para que el stablishment vuelva sus ojos a
las medicinas naturales y convierta viejos recelos en educadas fórmulas
de coexistencia, ha sido el factor económico. Las astronómicas
facturas en medicamentos sintéticos, aparataje sofisticado y burocracia
insensible podrían reducirse enormemente; y el índice de
curación o mejora en trastornos somáticos -la mayoría
de las dolencias actuales-, incrementarse. "Las terapias alternativas son
mucho más baratas de utilizar. Por ejemplo con dieta vegetariana
se puede controlar la cardiopatía isquémica". Además
"la medicina paliativa no nos hace más sanos, sólo vivir
más tiempo en condiciones de debilidad". Esta dinámica puede
"empeorar la carga genética de una generación a otra, por
lo cual cada vez tendremos un sistema inmunológico más débil;
un sistema que está íntimamente ligado al estado mental del
individuo".
Por ejemplo, "el estrés es probablemente uno de los más
importantes factores desencadenantes de la enfermedad; es un depresor del
sistema inmunológico, por lo que es tan importante cuidar también
la higiene mental, una condición fundamental para que la enfermedad
tenga una evolución positiva".
The Lancet, una de las publicaciones médicas más
prestigiosas del mundo, reconoció que las medicinas complementarias
son más populares que nunca, y que actualmente son muchos los profesionales
que admiten sus posibilidades y la necesidad de evaluarlas, con ensayos
clínicos imparciales. Pero mientras las expectativas profesionales
crecen, el sistema de control es malo, lo que crea una situación
desastrosa. "Por lo tanto debemos dirigirnos a la integración, más
que a la separación, en relación con la medicina ortodoxa".
Lo que parece sin duda mejor solución que continuar a base de compartimentos
estancos, por más que ambos fueran respetables. Lo más urgente
en la actualidad es reglamentar su aprendizaje y práctica bajo normas
solventes y unificadas. |