|
![]() |
En esta
época de gran tecnología, en estos tiempos que todos nos
suponíamos en naves espaciales, rodeados de robots y viviendo eternamente
sanos y felices; la realidad nos demuestra que ningún conocimiento
científico puede contra las imperfecciones en el alma humana, como
la codicia, el odio, la avaricia, la indiferencia... etc.
La destrucción
que apenas se oculta detrás de bonitos jardines simétricos,
edificios resplandecientes de cristal e ideales publicitarios de juventud,
felicidad y riqueza; avanza entre los escombros de barrios pobres hundidos
en la miseria, bosques reducidos a cenizas, tierras infértiles convertidas
en desiertos en base a fertilizantes y demás químicos...
y una salud cada día más débil, sujeta al consumo
de vitaminas y sustentos varios, que aún así no la sostienen.
No contemos tampoco conque el avance médico haya borrado de la faz
de la tierra las grandes pestes, pues lo que supuestamente había
desaparecido, o está latente en cada ruinoso lugar plagado de ratas
y desperdicio de nuestras grandes ciudades, o está guardado en limpios
laboratorios donde se lo perfecciona, con el riesgo de un escape inminente.
¿Apocalíptico,
verdad?
Ese es
nuestro presente... Lo que podría ser un paraíso para cada
ser humano, es una escalera que va hacia el abismo.
Todo esto
es gracias a los "pequeños vicios" de muchos. El dinero, que es
sólo una simple herramienta de cambio; es hoy un dios, por el cual
ninguna vida vale nada. Ejemplos sobran... políticos corruptos que
hunden a su pueblo en la pobreza, corporaciones que destruyen el sistema
ecológico para conseguir algunos dividendos, personas que lo tienen
todo y no les alcanza y destruirían cualquier cosa si les parece
necesario.
Un sólo
ser humano parece tan pequeño e indefenso ante tan gran escala de
poder egoísta, que mantenerse entero y a flote ya es una victoria.
Pero no hay que conformarse, ni creer que así podremos seguir.
Pues aunque
parezca fútil, hay que mantenerse entero y resistir a ese avasallamiento
de nuestra vida y nuestra mente. Dejarnos convencer de que todo es perfecto
y está bien, es inútil, al igual que creer que no podemos
hacer nada. Eso es una gran patraña. Podemos hacer algo tan simple
como impedir que hagan de nosotros su rebaño de ovejas, no aceptando
sus mentiras y viendo bien que consumimos.
Un simple
ejemplo: Todas las compañías farmacéuticas quebrarían
si no nos enfermáramos. Así que si somos saludables, ellos
pierden dinero. Si estamos sanos, pensamos claramente: los políticos
no podrían engañarnos tan fácilmente.
Como una
cadena sutil, los eslabones van encajando para impedir el libre pensamiento,
el libre albedrío y el derecho a la salud.
Una demostración:
hay varios estudios donde se demuestra que el aspartame
provoca terribles daños al ser humano. Pues bien, el gobierno lo
aprueba y las compañías lo utilizan abiertamente. Se dice
de este producto que es dietético, por lo cual todas las bebidas
diet lo contienen. La realidad es que provoca mayor deseo de consumo, una
adicción suave.
¿No
es acaso muy buen negocio? Pero va incluso más allá: al consumirlo,
uno se enferma progresivamente: consume más remedios. Se hace irremisible
el daño: deberá consumir medicamentos toda su vida. ¡Gran
negocio!
Tan poca
importancia tiene para semejante codicia la vida de miles de personas.
Matar lentamente a la gente no les parece algo de interés.
Si miramos
un caso concreto las contradicciones saltan a simple vista:
La vitamina
en su forma efervescente que en estos días se publicita enormemente,
y (curiosamente) todos los médicos recetan, contiene aspartame.
El "té"
en polvo de otra conocida marca, muy anunciado también, que se utiliza
para mejorar los síntomas del resfrío, contiene entre otros
miel, azúcar, sacarina ¡¿?! y aspartame ¡¡¿¿??!!.
Vamos a ver; la sacarina y el aspartame
son dietéticos supuestamente, así que si dicho "tecito" tiene
miel y azúcar, no es dietético para nada, 1)¿para
qué poner un endulzante químico? y 2) ¿para qué
poner DOS endulzantes si con uno bastaba en caso de ser dietético?
Ese parece
ser el nuevo logo de las compañías "curar para enfermar",
o mejor dicho, "aparentar curar para enfermar del todo".
Es terrible
la sensación de impotencia y desprotección que cubre a la
sociedad en este tiempo, pero es también una ilusión bien
orquestada por quienes nos quieren débiles y temerosos.
Debemos
pues ser más atentos, más escépticos con lo que nos
muestran y prometen, más solidarios. Para continuar viviendo sanos,
debemos seguir informándonos y cuidándonos entre nosotros...
Simplemente
para seguir sobreviviendo.
E. M.