La necesidad de
apertura en la Medicina Convencional
Hay que reconocer que la farmacología
y la cirugía han aportado ayuda y curación a muchos miles
de necesitados y han conseguido la erradicación de numerosas enfermedades
epidémicas, pero la ciencia tiende a fijarse en los mecanismos microscópico-micromoleculares
que causan las enfermedades, perdiendo de vista el panorama general.
La filosofía de la curación vibracional,
en cambio, se caracteriza por ver en los seres humanos algo más
que carne y sangre, proteínas, grasas y ácidos nucleicos.
Para ella el organismo no sería más que un montón
de moléculas inertes si no estuviese animado por una fuerza vital
que organiza y mantiene en funcionamiento los componentes moleculares que
dan seres que viven, respiran y piensan.
Esta dimensión espiritual de la naturaleza
humana no se enseña en las facultades: sin embargo, es una parte
de la existencia humana que necesariamente se debe tener en cuenta si se
quiere entender la naturaleza básica de la salud, la enfermedad
y el perfeccionamiento personal. Hasta épocas recientes la ciencia
no admitió que la mente puede influir sobre los mecanismos biomoleculares
que regulan el organismo. Para los médicos, la conciencia era algo
que se produce en el cerebro, como la vesícula produce la bilis.
Admitiendo que el cerebro sea una biocomputadora
de gran complejidad, necesita todavía un programador que le diga
al sistema nervioso cómo ha de funcionar y qué acciones debe
realizar. La entidad consciente que utiliza este biomecanismo del cerebro
y del cuerpo humano es el espíritu humano o alma. Lo que suele aludirse
como dominio espiritual es parte de un conjunto de sistemas energéticos
de dimensiones superiores que se hallan en comunicacion directa con el
equipo físico computarizado.
Las prácticas alternativas de curación
muchas veces son eficaces porque logran corregir patrones anormales de
funcionamiento en estos sistemas de dimensiones superiores que controlan
la fisiología celular asi como las expresiones conductuales.
Los meridianos de la acupuntura, los chakras
y nadis, el cuerpo etéreo y otros sistemas superiores son partes
de la anatomía multidimensional humana. La ciencia occidental ha
preferido ignorar estas descripciones de los componentes etéreos
de la fisiología porque su existencia no podía ser documentada
mediante la disección anatómica.
La física cuántica y los experimentos
de física de las partículas de alta energía han demostrado
que.en el plano de las partículas elementales, toda materia es,
en realidad, energía. En tanto que somos seres hechos de energía,
es obvio que ésta puede influenciarnos. Incluso la medicina ortodoxa
se ha visto conducida por su propia evolución al desarrollo de métodos
energéticos de tratamiento: radiaciones en los tratamientos contra
el cáncer, de corrientes para aliviar el dolor, de campos electromagnéticos
para estimular la curación de las fracturas, son las primeras muestras
de la aparición de una nueva perspectiva en el seno de la profesión
médica, a pesar de ello poca es la apertura de algunos ortodoxos
de vademecum de bolsillo.
Tal vez, somos testigos de una lenta aproximación
entre técnica y naturaleza, entre sabiduría y tecnología;
ya que la necesidad creciente de una apertura hacia una comprensión
completa del ser humano comienza a hacerse sentir en la sociedad,
unificando lo antiguo y lo moderno, en procura de mayor bienestar.