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ACEITES ESENCIALES -- USOS & RIESGOS

"Todo remedio en dosis inadecuadas se transforma en un veneno"

Los aceites esenciales son la quintaesencia de la planta, sus «hormonas vegetales». Son la reserva energética que ayuda a proteger y reforzar la inmunidad de la especie vegetal.
Esta misma accion la pueden tener sobre el cuerpo de las personas siempre y cuando se usen con moderacion.
Se ha hablado mucho sobre las virtudes de los aceites esenciales, aqui vez exponemos las contraindicadones con el fin de valorar, en sujusta medida, sus cualidades.

¿ Qué son los aceites esenciales?

Según la farmacopea francesa los aceites esenciales son productos generalmente muy complejos. que contienen unas sustancias volátiles de origen vegetal, más o menos modificadas por los procesos de extracción y conservación. Los aceites esenciales los producen especialmente las plantas aromáticas, ya que aunque la mayor parte de las plantas los contienen, son éstas las que concentran una mayor cantidad.
Los aceites esenciales se pueden localizar en diversos lugares dentro de las especies vegetales:

--En algunos casos, se distribuyen uniformemente por todas las células, como seria el caso de los pétalos de rosa, que necesitan un proceso de extracción especial.
--También pueden localizarse, en las denominadas bolsas secretoras, unos sacos que almacenan estos aceites, y que por su parte superior contienen las células o glándulas secretoras, que los producen y van llenando la bolsa. El ejemplo más claro es el de la corteza de naranja, de limón o de mandarina, y de otras plantas de la familia de las Rutáceas. Si estrujamos la corteza, vemos salir el aceite esencial por rotura de las bolsas secretoras.
--Las Umbelíferas, como el anís, el comino, el coriandro o la angélica, contienen unos
canales o tubos secretores que por su parte interior están forrados de células secretoras. Si se observan sus frutos al microscopio se pueden ver multitud de agujeritos, que son en realidad las salidas de los canales secretores.
--Las Labiadas, como el tomillo, la ajedrea o el orégano tienen los denominados «pelos» secretores, que tienen una gran célula en su parte inferior, rodeada de células secretoras. Esta célula se llena como un balón de la secreción aromática.
**No hay que confundir el término esencia, o fragancia, con el de aceite esencial. Existen esencias fabricadas sintéticamente, a similitud de los aceites esenciales naturales, y que son utilizadas en la industria de la cosmética y de los productos de limpieza. Estas esencias no son adecuadas para el uso médico, debiendo utilizarse en este caso tan sólo los aceites esenciales obtenidos por destilación de la planta en su estado natural (fresca o desecada).

.. La quintaesencia

El término de aceite esencial fue acuñado en el siglo XVI por el genial PARACELSO, conocido como el mejor alquimista, farmacéutico y quimico de la Edad Media. A él se debe la introduccion como medicamentos de pequeñas cantidades de minerales altamente tóxicos, como el mercurio o el arsénico. curando con ellos la peste negra, el escorbuto, la tuberculosis, y contemporaneamente, se siguio utilizando para el botulismo, el llamado "saturnismo", y otras. (Debemos recordar que en aquella epoca aun no se habian inventado los antibioticos) PARACELSO utilizaba aceites esenciales destilados de plantas medicinales y de uso culinario. Sin embargo, los relacionó con el concepto de la quintaesencia, que fue concebida por el no menos famoso filósofo griego ARISTÓTELES, dos mil años antes. ARISTÓTELES propuso la existencia de una quinta esencia que se habia de añadir a las cuatro ya conocidas (tierra, aire, fuego y agua), significando con el término "esencia" una entidad inmaterial que impregnaba todo ser viviente e inanimado y que se compararía con el alma y los cuerpos divinos.

Composición de los aceites esenciales

Los aceites esenciales son una complejísima mezcla de diferentes sustancias químicas, generalmente en número mayor de un centenar. Sin embargo, sus componentes principales suelen ser menores. La proporción de estas sustancias varía de un aceite esencial a otro, e incluso dentro de una misma especie, dándoles unas propiedades medicinales y una toxicidad característica para cada planta. Estas proporciones varían en funcion del momento de recolección de la planta, siendo usualmente mayor en verano. Así, por ejemplo. en el caso de la ajedrea, los componentes principales son el carvacrol, el terpineol-4, el alfa-terpineno y el p-cimeno, aumentando la proporción de este último a mediados de julio, que es cuando se ha de recoger la planta. Entre los ejemplares salvajes y cultivados de ajedrea también se ha comprobado la existencia de diferencias en la concentración de estas sustancias, si bien no se ha demostrado la superioridad de los ejemplares salvajes sobre los cultivados, ya que ambos tienen una misma cantidad de aceite esencial. Procesos como el secado o el tipo de extraccion también influyen notablemente en la calidad de los aceites esenciales.

Los principales componentes son:

.Carburos terpénicos: Los terpenos son una clase de sustancias químicas que se hallan en los aceites esenciales, resinas y otras sustancias aromáticas de muchas plantas, como por ejemplo los pinos y muchos tipos de citricos. Uno de los terpenos más comunes es el pineno, que se encuentra. entre otros, en la trementina, extraída del pino. Aunque no siempre se han de considerar tóxicos, los terpenos, tomados en dosis suficientemente elevadas, pueden producir convulsiones, insomnio, náuseas, pesadillas, temblores y vértigo, entre otros problemas. Algunos de los terpenos más usuales son el limoneno, felandreno, camfeno, cariofileno.
.Cetonas: Parecidas químicamente a los terpenos, algunas cetonas como la thuyona, se hallan en el Ajenjo (Artemisia absinthium), utilizado en la fabricación de numerosas bebidas alcohólicas como la absenta o el vermut.
.Alcoholes: Como el borneol. mentol. geraniol, linalol o cineol.
.Fenoles: Timol, eugenol, eucaliptol, carvacrol, anetol.
.Aldehídos: Cinámico, anísico y benzoico.
.Esteres: Acetato de linalilo, salicilato de metilo (compuesto antiinflamatorio parecido a la aspirina).
.Carburos saturados, ácidos, compuestos sulfurados.

Efectos sobre el sistema nervioso

Algunos componentes de ciertos aceites esenciales pueden provocar convulsiones, al tener un efecto tóxico sobre el sistema nervioso. Principalmente, pertenecen al grupo de las cetonas y de los fenoles, como la carvona, la thuyona o el anetol. Entre los aceites esenciales con riesgo de toxicidad tenemos el anís estrellado y el verde,  la alcaravea, el hinojo, el hisopo, la menta, el ajenjo, el perejil y el romero, el pino, el sasafrás, la salvia o la thuya.

Otros componentes tienen efectos narcoticos y estupefacientes, perteneciendo a los grupos de los fenoles y terpenos, como el anetol, la miristicina, el timol o ellinalol. Citemos a los aceites de anis verde y estrellado, angélica, albahaca, coriandro, comino, eucalipto, enebro, lavanda, tomillo, serpol, menta o de nuez moscada.
La toxicidad del ajenjo es conocida desde hace largo tiempo. En Francia y Estados Unidos, entre otros países, fue prohibida su fabricación y venta al comprobarse que el alcoholismo derivado de su consumo producía, además, una serie de síntomas de degeneración psíquica no atribuibles exclusivamente a su contenido alcohólico, y que se denominan médicamente como "absintismo". La intoxicación aguda por absenta se caracteriza por crisis de agresividad y alteraciones respiratorias; mientras que la intoxicación crónica produce alteraciones de la sensibilidad y del psiquismo. En el siglo XIX, el beber absenta era una cosa relativamente frecuente entre artistas y vagabundos. Pintores tan famosos como GAUGUIN, TOULOUSE-LAUTREC y VINCENT VAN GOGH eran «absinticos».
Es sabido que el genial holandés murió desquiciado en un centro psiquiátrico debido a una esquizofrenia. El Dr. ARNOLD, de la Universidad de Kansas opina que VAN GOGH tenía una adicción patológica al ajenjo, al alcanfor y a la trementina (que contienen todos ellos gran cantidad de terpenos), y que posiblemente esta fue una de las causas de su tormentosa vida y de su suicidio.
Otras plantas son ricas en thuyona y poseen una notable toxicidad, cuando se administran en forma de aceites esenciales. Entre éstas tenemos la popular salvia, el hisopo o la thuya. En el caso de la salvia, se preferirá para su uso la de la subespecie Salvia sclarea, denominada en castellano salvia romana o esclarea, cuyo contenido en thuyona es mucho menor. La ingestión de dosis elevadas de los aceites esenciales de estas plantas puede provocar el coma y la muerte en casos graves; y convulsiones, temblores y alteraciones respiratorias, que han tardado en curarse más de dos meses después de haberse producido la intoxicacion. En el caso del hisopo, se ha detectado toxicidad con dosis de 30 gotas diarias.

Efectos sobre la piel

La toxicidad sobre la piel deriva del contenido de carburos y alcoholes terpénicos, de fenoles, de compuestos aromaticos o de cumarinas. Citemos el safrol, el limoneno, el pineol, nerol, linalol, mentol y eucaliptol o el bergapteno. Los terpenos ,y los fenoles tienen una accion irritante directa sobre la piel, mientras que los otros producen más fenómenos de hipersensibilidad o alergia. Los aceites más proclives a producir efectos indeseables sobre la piel son los de angélica, limón, melisa, laurel, comino, eucalipto, naranja, ruda, sasafrás y tomillo.
Debido a su notable agresividad, los aceites esenciales producen con frecuencia reacciones alérgicas y de hipersensibilidad de la piel. Entre los aceites esenciales más proclives a producirlas están los de laurel, de naranja, y de otros citricos. Un caso especial es el de la bergamota, que también es un citrico, cuya fragancia fue muy utilizada hace unos años en cosmética (hoy en día poco frecuente), que aparte de producir los fenomenos de sensibilidad propios de los citricos, ocaciona, con frecuencia una curiosa reacción de fotosensibilización, esto es, de pigmentación anómala de la piel expuesta a estos aceites esenciales cuando se toma el sol. Este efecto es aprovechado por algunas firmas de bronceadores, dado que producen un oscurecimiento de la piel superior al producido por la exposición simple al sol. Estos fenómenos de foto sensibilización se producen en menor cantidad con los aceites esenciales de limón, de naranja y de mandarina. Finalmente, el abuso de aplicaciones de esencias de pino, de sasafrás, de eucalipto o de salvia aumenta el riesgo de producir cáncer de piel.

Efectos sobre el sistema digestivo

Los aceites esenciales pueden tener un efecto irritante sobre la mucosa del sistema digestivo, es por ello que la primera precaución que se ha de tener al administrarlos es el tomarlos diluidos en un terrón de azúcar, o mejor aún, diluidos en una tisana. De esta manera se reduce la potencialidad tóxica al disminuir su concentración y se aumenta la capacidad de absorción al distribuirse más uniformemente por toda la mucosa del estómago e intestino. La acidez se mide por el valor del pH. Pequeñas variaciones del pH en el estómago provocan síntomas digestivos muy comunes, como la flatulencia o la digestión difícil. Con el paso de los años, el estómago se vuelve más lento en el control de su acidez, provocando un problema conocido como "fatiga gastrica".
Las sustancias ácidas de los aceites están entre las principales causantes de la gastritis típica que pueden provocar. Estas sustancias ácidas se concentran más y más cuanto más viejo sea el aceite esencial, o si éste ha sido sometido a deficientes condiciones de conservación.

Efectos sobre el embarazo

Algunos aceites esenciales están prohibidos en el embarazo debido a sus propiedades abortivas, derivadas especialmente de su contenido en terpenos como el sabino; o de cetonas como la pulegiona y la thuyona. Los aceites esenciales de ruda, sabina, thuya y tanaceto están entre los que provocan con mayor frecuencia este problema.

Efectos sobre el hígado y el riñón

La toxicidad sobre el hígado es debida a cetonas como la pulegiona ya compuestos aromáticos como la miristicina y el safrol. Un ejemplo de ello es el de la nuez moscada (Myristica fragans) de cuyo nombre deriva la miristicina. Poca gente sabe que dos o tres nueces moscadas tienen una potencialidad tóxica suficiente como para matar una persona.
La toxicidad sobre el riñón es debida a la eliminación de algunos aceites esenciales ricos en alcoholes, compuestos aromáticos y cetonas (felandreno, pineno, sabinol, eucaliptol, safrol, apiol, pulegiona, etc.). Esta eliminación provoca una irritación de las mucosas renales pudiendo presentarse incluso hemorragias urinarias. Los aceites de eucalipto, de sabina o de sasafrás son los más tóxicos en este sentido.

Dosis moderadas

La finalidad de este artículo no es asustar a quien está tomando aceites esenciales, pero sí de introducir el concepto de precaución en su uso. Hoy en día es muy popular su utilización, vendiéndose libremente y sin prescripción médica.
Si bien las dosis que se han de tomar para producir esta toxicidad son altas desde un punto de vista médico, no lo son desde un punto de vista práctico, ya que una dosis de una cucharada sopera es tóxica para la mayoría de aceites esenciales, y cantidades sensiblemente menores lo son para personas especialmente sensibles como niños, ancianos, personas afectas a procesos crónicos del hígado o del riñón y mujeres embarazadas.
Sin embargo, los aceites esenciales son extremadamente útiles en el tratamiento naturista, al tener una altísima capacidad antiséptica y antibiótica. El poder antibiótíco de un producto se mide por la denominada Concentración Mínima lnhibidora (CMI) del crecimiento bacteriano. Pues bien, ciertos aceites esenciales tienen un CMI 40 veces superior a la de antibióticos
muy potentes, como la colimicina, siendo ésta aún mayor cuando se utiliza en vivo, más que sobre las placas de experimentación en el laboratorio. Las dosis que se han de utilizar, por ello, son muy reducidas, de algunas gotas al día. Al igual que a la mayoría de las personas no se les ocurriría tomar cuatro o diez veces la dosis recomendada de un antibiótico prescríta por el médico, lo mismo ha de suceder con el uso de los aceites esenciales.
Los aceites esenciales deberían ser utilizados con sumo cuidado y conociendo su potencialidad tóxica. Se han descrito incluso casos mortales por el uso de ellos, aunque también hay que decir que sólo tras la ingestión de cantidades importantes de ellos, de más de dos gramos diarios, cantidad equivalente al de un cucharadita de café. En principio, habría que señalar un límite de 300 mg diarios por debajo del cual la toxicidad es prácticamente nula, salvo en administraciones prolongadas en el tiempo (más de 15 días)..

Por lo tanto, y por todo lo aqui descrito, es muy importante concientizarse de la potencia real y validez de los aceites esenciales como medicamentos, tomando las mismas precauciones que con aquellos.

Jose Luis


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